Lograr las expectativas… ¿me hará una mujer perfecta?

lograr las expectativasLas mujeres tenemos la posibilidad de encargarnos de muchas cosas a la vez, y hemos convertido esas posibilidades en obligaciones. La sociedad nos pide que cumplamos con múltiples roles y que lo hagamos bien. Nos creímos la loca idea de que es posible llegar a ser perfectas al lograr las expectativas propias y las de los demás y nos cansamos cada día tratando de cumplirlo.

Es momento de que te tomes un tiempo y respires. La perfección no sólo no existe sino que ser imperfecta te permite cada día ser una mejor versión de ti misma.

Es maravilloso querer ser auto suficiente, mujeres independientes, buenas profesionales, esposas, mamás, hijas, amigas u otros roles. Está bien tratar de dar lo mejor cada día para lograr las expectativas, siempre y cuando comprendamos que es posible equivocarnos, perder el norte algunas veces o bien, hacer una pausa para replantearnos nuestras metas.

Aquí les compartimos algunas cosas que te pueden ayudar, mas allá de lograr las expectativas, te ayudará a encontrar tus fortalezas y ese equilibrio necesario para la paz interior:

Mírate al espejo, ámate y acéptate. No busques parecerte a ninguna otra persona. Cada una tiene su tiempo para ser quien quiere ser. Está bien si quieres ser profesional primero, o mamá primero, o no estás lista para casarte aunque ya tengas “x” edad o si bien, del todo no está esa opción en tus metas. Son tus tiempos, de nadie más.

Fija tus propias expectativas. Así como no tienes que cumplir los tiempos de otra persona, tampoco las expectativas de los demás. Está bien que escuches que desean las personas de ti, luego decide si puedes o no, si quieres o no. Eso sí, recuerda que la otra persona tampoco “debe” cumplir las tuyas.

Revisa tus metas. ¿Cuánto estás tratando de abarcar?¿A qué precio? Pregúntate si al querer abarcar todo estás sacrificando aspectos importantes para ti y siéntate con calma a ordenar tus prioridades. Es posible que debas revisar algunas decisiones tomadas o responsabilidades asumidas. Recuerda que tienes derecho a cambiar de opinión.

Aprende a soltar. Abarcar mucho implica sacrificar calidad para tratar de cumplir con todo, eleva tus niveles de estrés y te vuelves más irritable. Luego de hacer tu lista de prioridades, elige que puedes soltar.

¿Disfrutas lo que haces? Si corres demasiado tratando de cumplir demandas ajenas, tendrás poco tiempo para disfrutar lo que verdaderamente te gusta.

Construye redes de apoyo o aprovecha las que tienes. Somos seres sociales, requerimos compartir con otras personas y sentirnos que pertenecemos a un grupo, y además, ocupamos ayuda. Si tienes amigas dispuestas a escucharte, tomarse un café contigo, apoyarte en algunas de tus tareas…adelante! Si no tienes esas redes, poco a poco puedes invertir tiempo en construirlas. Puedes buscar espacios de socialización, tener listas de buenas niñeras, buscar apoyo en un profesional que te ayude a canalizar emociones y te de herramientas, etc.

Distribuye las tareas y aprende a delegar. Ya sea en la oficina o en casa, todos tienen responsabilidades. Permite que otras personas también se hagan responsables. Y en casa, recuerda que todas las personas que conviven en un hogar deben contribuir, incluso los más pequeños.

Así que no trates más de ser la mujer perfecta, concéntrate en ser una mujer en crecimiento continuo y mucho más plena.

 

Sofía Torres, psicóloga | ¡Contáctame!

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